Viernes, 08 Diciembre 2023 15:43

"La fuga sigilosa de un hombre que no gobernó"

Volvé a escuchar la editorial de Cristina Pérez en Cristina Sin Vueltas

Tiene más solemnidad el relato de la periodista Mariel Di Lenarda que lo que parece una fuga sigilosa de un hombre que no gobernó. La toma furtiva con un celular, muestra en el fondo del plano el busto de Néstor Kirchner, antes que la figura de un hombre que se va solitario, sin decir palabra al edecan que lo escolta, ni voltear a la última veña del Jefe de la Casa Militar. Lleva papeles bajo el brazo y no mira atrás. Parece que no deja nada. Pero deja. Deja piedras.

La descripción de la periodista Liliana Franco es dramática. La imagen de las piedras es fúnebre y muy dolorosa. La estela de la nada de Alberto Fernández está cargada de heridas muy profundas y de padecimientos que para los argentinos seguirán mientras él se dedique a dar clases en alguna universidad del viejo continente. Nadie lo olvidará porque difícilmente alguien lo recuerde. Hace tiempo que Argentina parece discurrir en tal vacío de poder presidencial, que, durante meses, el ministro de Economía pareció el presidente y la Casa Rosada, una maqueta con las luces apagadas. 

Cuando asuma Javier Milei, el poder volverá, para empezar, a ese centro gravitacional. Una alta fuente anticipa que su mensaje contendrá una fuerte descripción de la herencia recibida y una hoja de ruta con “objetivos de corto, mediano y largo plazo”. La fuente se toma unos segundos antes de escribir la próxima frase. “Y épica”, agrega.

La previa está marcada por escenas curiosas en medio de la expectativa. Un joven empresario tecnológico europeo que anticipó desde España el triunfo de Milei cuando nadie lo preveía, conversa en un restaurante porteño con un amigo inversor: ¿Por qué estabas tan seguro de que Milei ganaría?, le pregunta un tercero. “Sus menciones en internet lo habían roto todo. Era un fenómeno de tráfico global que excedía a Argentina”, explica aún sorprendido. “¿Y por qué venís a explorar inversiones acá y no a un lugar más seguro?”, le dice otro. Él cuenta que ya está en otros países de la región y que lo que lo frenaba para ingresar a Argentina eran las trabas comerciales y cambiarias del kirchnerismo. “No quiero que me ayuden, sólo quiero que me dejen trabar”, sintetiza.

Pero, así como anticipó antes que nadie que ganaría Milei, ahora hace otra apuesta:  dice que Argentina debe pasar estos seis meses que no serán fáciles y que luego será la tendencia porque los países necesitan volver a un liberalismo que los active.

Entre el hecho insólito de ser una celebridad mundial, pero tener que lidiar con un país quebrado y sin estructura propia, Javier Milei tiene poco tiempo y casi ningún margen de error. Evitar una hiperinflación en medio de las correcciones es un objetivo de corto plazo. Este domingo termina una transición y empieza otra: la que llevará salir del modelo de cepos k a un mercado más sano y más normal. Alguien del futuro gobierno mencionó en estos días un término: “desintoxicación regulatoria”. Se refería a la maraña de normativas que lo complican todo. Eso que algunos llaman la máquina de impedir. La otra cuestión tiene que ver con ejemplaridad. La gente tiene que ver claramente que al ajuste también lo hace la política. Y recuperar mínimas nociones de orden, de mérito y de progreso.

Un acontecimiento realmente notorio de este domingo será la presencia de Vladimir Zelensky, el presidente ucraniano. Su presencia marca como pocas cosas el cambio de encuadre geopolítico que implica la asunción de Javier Milei. Ucrania, es una de las primeras líneas de defensa del mundo libre frente a las autocracias. El mandatario, que es un líder emergente que también empezó como outsider y está en medio de una guerra, busca pisar fuerte en su paso por Argentina y llevarse un trofeo simbólico de esta visita que no pondrá en el centro de las miradas.

Pero luego del domingo que será un día histórico vendrá el lunes. La carroza se convertirá rápidamente en calabaza y el plan económico de la emergencia saldrá a la cancha. No es un tema de Milei. Es un tema de todos los argentinos cómo le vaya. Argentina vive la curiosa situación de tener una economía de posguerra sin haber tenido guerra. El presidente visitante de Ucrania quizás se asombre de que incluso algunos indicadores son mejores en su país bajo ataque que en este vergel donde tenemos todo, y no tenemos nada.