Jueves, 16 Mayo 2024 13:31

El Pacto de Mayo ¿punto de encuentro o de colisión?

Volvé a escuchar el comentario editorial de Cristina Pérez en Cristina Sin Vueltas.

Los tiempos se acortan y si no hay dictamen en comisiones, no habría chances de que se llegue al Pacto de Mayo con la Ley Bases aprobada. Entonces, ¿hay Pacto de Mayo? En el gobierno responden “Hoy, el pacto se hace normalmente”, pero agregan, “Después se verá el tono, dependiendo de lo que ocurra”.

Pero a qué se refieren con “el tono”.

Primero hay que diferenciar qué piensan del Pacto los distintos sectores de la oposición.

Es claro que quienes buscan atrasar la aprobación de la Ley Bases creen que eso herirá de muerte al acuerdo de Córdoba porque cuando el presidente lo anunció en su mensaje de apertura de sesiones, lo dejó sujeto a la aprobación de la ley.

Pero ahora el gobierno, luego de algunas declaraciones contradictorias, eliminó en los hechos el requisito de la aprobación de la ley y está decidido a mantener el Pacto de Mayo, convirtiéndolo en una piedra de toque que permita mostrar quienes apoyan el cambio y quienes se oponen. Al costo político de no tener la ley para el pacto buscan convertirlo en otro revelador elemento para señalar a la casta.

Este elemento es el que puso en guardia a algunos dirigentes e hizo que un gobernador importante como Maximiliano Pullaro de Santa Fe se anticipara a decir que sí asistirá al Pacto porque cree en el diálogo.

Los que desde el primer momento estuvieron en contra, ya sabían que no se sentarían a la mesa. “Arranquen nomás si no llegamos”, había dicho el gobernador Axel Kicillof.

Pero hay sectores de la llamada oposición dialoguista que, aunque no puedan ser tan directos, estarían encantados en que no avanzara el Pacto de Mayo, porque básicamente, implicaría que el gobierno no logró encarrilar su plan político y quedaría obligado a negociar en una posición de mayor debilidad.

Desde el gobierno anticipan su análisis sobre esas resistencias. Una alta fuente afirmó: “El estado es un botín que quieren recuperar. Para eso necesitan que no nos vaya bien, que nos vayamos”. Se refieren concretamente a los negocios dentro del estado que el gobierno está desmontando. Las cajas de los planes, de los comedores, de los fondos fiduciarios o de los registros automotores, como parte de ese botín de guerra que representa el estado. Y ubican a la izquierda, al kirchnerismo, al sindicalismo más duro y también a sectores radicales entre quienes prefieren mantener el status quo.

Aquí es donde se puede entender a qué se refieren con “Habrá pacto pero el tono depende de lo que ocurra”. Hoy el Pacto de Mayo está como la pelotita de tenis suspendida en la apertura de la película Match Point. Puede caer para cualquier lado y eso determinará si el encuentro de Córdoba será el punto de partida de un diálogo político o un nuevo punto de colisión entre el gobierno y lo que llama la casta.

En este sentido es interesante volver a analizar lo que significó el anuncio del Pacto de Mayo en un primer momento y también con qué salvedades se hizo. Las claves, como la letra chica de los contratos se encuentra, en el mensaje de apertura de Sesiones. Allí, el presidente anticipó qué significará sentarse o no sentarse a la mesa.

Hoy, el gobierno, apremiado por los impedimentos para la ley, amenaza con incluir el Pacto entre en la lógica del principio de revelación mientras negocia contrarreloj para intentar la aprobación en general como un gol de último minuto. Ese sigue siendo el Plan A. Pero se va quedando sin tiempo.

El Plan B, volverá a ser exhibir la división entre la casta y los argentinos de bien.

Puede ocurrir que si no hay ley sea el gobierno sólo, frente a la ciudadanía, el que sostenga su compromiso en Córdoba y señale a los que ponen palos en la rueda. Es de suponer que ante un gobierno que mantiene alta imagen favorable, y con las necesidades fiscales de las provincias, a muchos dirigentes no les convenga quedar como parte de la máquina de impedir. Pero un escenario así también volvería a abrir cuestionamientos sobre la gobernabilidad.

En Marzo, luego del fracaso de la primera versión de la Ley Ómnibus, el anuncio del Pacto de Mayo le permitió a la administración Milei ganar tiempo y retomar la iniciativa hasta llegar a un momento en el que la baja de la inflación augurara un mejor horizonte y sirviera de presión en el Congreso. Esos objetivos se cumplieron. Pero los escollos no terminaron de resolverse. Ahora necesitan que el Pacto se realice para apuntalar la ley que sería el primer logro en términos de gobernabilidad y de reformas que ayudarán a la tan esperada recuperación de la economía como los incentivos a la inversión extranjera.

Por otro lado, aunque sólo haya pasado medio mes de gobierno, toda la clase política también mira otro reloj. En sólo seis meses, empezará a rodar el año electoral para las elecciones de medio término.

¿Milei terminará jubilando a muchos o lograrán debilitarlo antes? La especulación más inconfesable del club del helicóptero juega sus últimos intentos, aunque ya nadie salga a decir que espera con pochoclos.

Siempre, en política, lo que se discute de fondo es el poder. Y lo viejo siempre pugna por matar a lo nuevo. Estando tan mal el país cuesta creer algunas mezquindades.