El oyente Hector habló con Luisa Delfino sobre su vida. Su diagnóstico de ELA con 57 años y como afronta su enfermedad junto a su familia.
Luisa Delfino leyó un fragmento de "Los hijos de la cosecha" que es una cautivante novela que revela las devastadoras consecuencias de un amor correspondido durante la masacre de Oberá en 1936. A principios del siglo XX.
Luisa Delfino leyó un fragmento del libro "La semilla del pecado" que trata sobre principios del siglo XX; la ciudad de Manaus era tan espléndida que la llamaban ¿el París de los trópicos¿. Pero esa opulencia estaba teñida de sangre. Allí llega Onça; un hombre atormentado por su pasado. También llega Áurea; una rica heredera; a la que le esperan más aventuras de las que jamás habría soñado. Una novela histórica fascinante; que transporta a los lectores a una época oscuramente dorada; con grandes pasiones y traiciones.
El oyente Juan habló con Luisa Delfino sobre su vida en San Andrés, su pasión por la historia económica y su timidez a pesar de querer salir de su zona de confort.
El oyente Durban habló con Luisa Delfino sobre su vida en Uruguay, su tranquilidad en su hogar, la historia de amor con su ex pareja y como la extraña al día de hoy.
El oyente Horacio habló con Luisa Delfino sobre su vida, como maneja su realidad económica y como esto afecta sus emociones en la vida cotidiana.
El oyente Jorge habló con Luisa Delfino sobre su vida en su provincia natal. Su amor no correspondido por "la polaca, una chica de su barrio.
El oyente Ignacio habló con Luisa Delfino sobre su trabajo en una panadería en Catamarca. Sus inicios en el atletismo y el sacrificio que realizó para poder mejorar en su disciplina.
La oyente Fabiana habló con Luisa Delfino sobre su vida en Cañuelas, sus ganas de volver a vivir a Montegrande, barrio en el que nació. Sus arrepentimientos de haberse mudarse y los motivos por los cuales estuvo tan arrepentida de haberse casado.
Luisa Delfino leyó un fragmento de "El secreto de su mente" que trata sobre Rosalind Franklin es feliz en el laboratorio, ahí da rienda suelta a su imaginación y realiza los experimentos que, está segura, cambiarán el mundo de la ciencia. Lo único que ensombrece ese universo perfecto son sus compañeros, especialmente Maurice Wilkins, James Watson y Francis Crick, quienes la menosprecian por ser mujer. Por eso, cuando el director del laboratorio le asigna trabajar en la estructura del ADN, ella está decidida a demostrar que es tan brillante como cualquier hombre y que puede descubrir todos los secretos que guardan los genes, aunque la exposición constante a los rayos X ponga en riesgo su vida.
















