Mundo

Miércoles 06 de mayo de 2015

Tragédia aérea: el copiloto de Germanwings “ensayó” el choque en el vuelo de ida

Horas antes de la tragedia, Andreas Lubitz colocó el piloto automático a una altitud mínima en varias ocasiones cuando se quedó solo en la cabina de la aeronave, que se dirigía a Barcelona.

Compartir en

El copiloto acusado de estrellar a propósito el avión de Germanwings , el alemán Andreas Lubitz , colocó el piloto automático a una altitud menor de lo previsto en varias ocasiones durante el vuelo de ida de Düsseldorf a Barcelona el mismo 24 de marzo de la tragedia, según el informe provisional de los investigadores franceses presentado hoy en París.

Esos “ensayos” tuvieron lugar durante un descenso programado y en momentos en los que el piloto no se encontraba en la cabina. Lubitz colocó el piloto automático durante unos segundos a la altitud mínima posible, de 30 metros, y después volvió a ponerlo al nivel adecuado cuando el comandante ingresó.

Ni el resto de los tripulantes, ni el control aéreo francés ni los ocupantes del avión pudieron darse cuenta de que Lubitz había programado el aparato para que bajase hasta esa altura en cinco ocasiones durante el vuelo, ya que lo hizo durante el descenso programado, explicó el director de la oficina de investigación francesa (BEA), Rémy Jouty.

Jouty, responsable de las pesquisas técnicas, indicó que se puede concluir que Lubitz “ensayó el gesto que luego hizo en el vuelo fatal”, horas más tarde, de retorno a Düsseldorf.

El Airbus A320 había partido a las 6.01 hora local de la ciudad alemana con destino a Barcelona con la misma tripulación que posteriormente haría la vuelta.

A las 7.19 el piloto salió de la cabina y, cuando estaba solo, Lubitz reguló hasta en cinco ocasiones en apenas cuatro minutos el piloto automático en posición de 100 pies (30 metros), la mínima que permite el avión, y la misma que unas horas más tarde ordenaría al aparato y que acabó en la colisión.

Tras los ensayos, momentos antes de que el piloto volviera a su puesto de mando, Lubitz volvió a situar al avión en su altura normal, previa al inicio de la maniobra de aterrizaje, que se produjo sin problemas a las 7.57 horas.

A las 9.00, el avión despegó del aeropuerto de Barcelona con destino a Düsseldorf y 41 minutos más tarde se estrelló en la montaña después de que el copiloto, otra vez solo en la cabina, volviera a dirigirlo a una altura de 100 pies.