Mundo

Martes 22 de septiembre de 2015

“Servir para vivir”. El efecto Francisco

Su llegada a Estados Unidos, en el marco de la asamblea de la ONU, genera una gran expectativa que combina geopolítica, religión y los objetivos de desarrollo del mundo para los próximos 15 años.

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Por @santitorres

El Papa de la gente (People`s Pope); así presentan los medios de comunicación norteamericanos al ex obispo de Buenos Aires Jorge Bergoglio. Su llegada a los Estados Unidos ha generado un raid mediático pocas veces visto y los efectos de sus palabras ya son realidades. Los acercamientos entre Cuba y Estados Unidos o Colombia con Venezuela no son casualidad. La gran incógnita resta en saber si la situación entre el Reino Unido y Argentina por Malvinas formará parte de su discurso. Recordemos que hace poco permitió fotografiarse con una imagen de las islas y sabemos que Francisco maneja los meta-mensajes a la perfección.

Desde las pantallas en el aeropuerto J.F. Kennedy (que emiten los noticieros de CNN), hasta los típicos programas nocturnos, le dan la bienvenida al máximo pontífice. Durante su late night show, Jimmy Fallon hizo chistes sobre él, haciéndolo lucir como un superhéroe moderno -donde los malos de la película son por supuesto Vladimir Putin y el republicano que mejor mide en las encuestas de su partido: Donald Trump-. En fin, su paso por Cuba fue la antesala perfecta para estar las 24 horas en televisión, en la portada de todos los matutinos y, por supuesto, en boca de todos.

Francisco arribará hoy a Washington cerca de las 16 (hora local) donde será recibido por el propio Barack Obama, con quien además -mañana por la mañana- tendrá un encuentro formal en la Casa Blanca. Será la continuación de varios encuentros que ya suman entre ambos y que incluso tendrá un nuevo capítulo, cuando el próximo viernes el mensaje papal llegue a la sede de la ONU, en Nueva York, donde se está celebrando la asamblea número 70 y la Cumbre de Desarrollo Sostenible.

Son días históricos. El Papa, en una agenda extenuante, será el primer Papa en hablar ante el Congreso, dará múltiples misas (una en el Madison Square Garden), pasará con el Papamóvil por el Central Park y celebrará un encuentro interreligioso en Ground Zero, donde estaban las torres gemelas. El cierre de la gira será en Philadelphia, donde se organiza el encuentro mundial de la Familia, con millones de feligreses esperando su arribo.

No es casual el momento en el que la máxima autoridad de la iglesia católica llega a la gran manzana. Después de lograr un histórico acercamiento diplomático -después de 54 años- entre Estados Unidos y Cuba, es hora de seguir adelante con sus pedidos de desarrollo sostenible, eliminación de la trata humana, remediar la situación de los refugiados y su objetivo mayor: lograr la llamada pobreza cero. En este último punto es donde mayor énfasis hacen los sectores más conservadores. El noticiero nocturno de FOX proponía ayer una encuesta donde directamente llamaban a la audiencia a votar si un Papa debía “entrometerse” con temas relacionados con las finanzas o el capitalismo. Está claro que la equidad social y la redistribución de la riqueza son temas sensibles para ciertos focos de poder.

“Este Papa es comunista”; “Habla para las cámaras”. Las críticas son parte de la gira. El bloguero cubano Yusnaby Pérez cuestionó su visita a la isla y el acercamiento con Fidel Castro (quien no cumple un rol institucional hoy por hoy). El no visitar presos polìticos ni involucrarse por los derechos humanos y los reclamos de las Damas de Blanco o la Unión Patriótica de Cuba (Unpacu), indignó a quienes esperaban de él mucho más en este sentido. La imagen de Zaqueo Vázquez, el militante cubano disidente, sorteando la seguridad y tirando panfletos al aire después de haber intercambiado algunas palabras con Francisco, generaron aún mayor repercusión.

Sin embargo, más allá de sus intervenciones dentro del concierto de poderes, hay que destacar conceptos concretamente religiosos o filosóficos -si se quiere- que quedarán para la posteridad, como: “Si no hay solidaridad, ningun país tiene futuro” o “Hay que servir a las personas y no a las ideologías” o probablemente el más resonante “El que no vive para servir, no sirve para vivir”.