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Martes 11 de agosto de 2015

Scioli, Macri y Massa buscan convencer a votantes de otros espacios para octubre

El candidato oficialista apunta la mira hacia los votantes de De la Sota y Rodríguez Saá. Macri quiere agrupar el respaldo de todos los sectores que buscan un cambio de gobierno. Massa pidió un acuerdo amplio.

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Independientes e indecisos en la mira. Según la Dirección Nacional Electoral, el candidato del Frente para la Victoria sumó un total 8.424.749 votos en todo el país. La diferencia de 8,4% sobre Cambiemos (y mucho más amplia respecto a UNA) plantea un nuevo escenario. Ayer mismo, luego de que se conocieran los resultados, arrancó la pelea entre los candidatos Daniel Scioli, Mauricio Macri y Sergio Massa por los votos decisivos para ganar las elecciones generales del 25 de octubre.

Scioli quedó mejor posicionado para obtener un triunfo ese día y evitar así un ballottage: claro que para eso necesita llegar al 40% y sacarle 10 puntos a la segunda fuerza o alcanzar el 45% o más del total, como lo hizo Cristina Kirchner en 2007 y 2011. ¿Cuál será la estrategia del bonaerense?

Tranquilo por el resultado preliminar, Scioli aseguró que ahora es el tiempo de trabajar con el fin de “llegar a otras fuerzas políticas, a los independientes e indecisos para persuadirlos”, con vistas al comicio general de octubre.

Con más de 13 puntos de ventaja sobre Macri, Scioli asegura que va a “trabajar muy duro desde ahora hasta octubre para ganar” la “confianza” y el “apoyo” de los electores que no lo votaron el domingo.

“Ya no es solo afianzar el espacio político de uno, sino también llegar con otras fuerzas políticas, con los independientes, con los indecisos, para explicar y persuadir cuáles son mis ideas y de
qué manera lo voy hacer. Yo tengo una gran confianza de ser el próximo presidente”, aseguró.

Los teléfonos ya comenzaron a sonar. La caza está puesta sobre el voto peronista que el domingo se inclinó por José Manuel de la Sota en Córdoba, y de Adolfo Rodríguez Saá en San Luis. La mira también alcanza a algunos radicales que podrían acompañarlo.

Por su parte, y tras ganar la interna de Cambiemos por un holgado margen, Macri tiene a partir de ahora una serie de desafíos que deberá sortear si quiere forzar al oficialismo en octubre a competir en una segunda vuelta. Pero sobre todo si quiere imponerse en ese ballottage.

El primero, de carácter simbólico para cimentar la estatura política de Cambiemos pero sin demasiado peso específico en las urnas (poco más de cinco puntos), será mantener la unidad con la Coalición Cívica de Elisa Carrió y la UCR de Ernesto Sanz, retener sus votos y transformarse en conductor de un espacio plural y heterogéneo, lejos de la esencia amarilla del PRO.

El segundo será ampliar la base de votos que significaron las PASO. Al igual que Scioli, el macrismo comenzará un operativo para captar los 632.716 votos que obtuvo De la Sota en Córdoba, hará un fuerte desembarco en las provincias del norte del país y buscará reestablecer nexos de comunicación en la provincia de Buenos Aires con dirigentes del Frente Renovador.

“Córdoba es uno de los lugares a trabajar, porque hay un caudal muy importante de votos en una provincia que se quedó sin candidato presidencial propio, y que tiene tendencia a ser antikirchnerista”, reconoció un importante dirigente que trabaja en la campaña nacional de Macri.

En este sentido, el mismo funcionario agregó que pese a las aproximaciones entre el gobernador provincial electo Juan Schiaretti y Daniel Scioli, “los votos no son trasladables a las personas, Córdoba es opositora y nosotros somos la mejor opción opositora”.

Otro objetivo será la región del NOA: según el PRO representan aproximadamente 2 millones de votos y hacia allí viajará uno de los jefes de campaña, Emilio Monzó, para buscar achicar la diferencia con el FpV: si se suman los votos de Tucumán, Santiago del Estero, Salta, Formosa, Chaco, Jujuy, Misiones y Corrientes, Scioli superó al frente Cambiemos por una diferencia de 1.395.152 sufragios.

Más allá de las especulaciones, el comando de campaña del PRO se tomará 10 días para analizar el resultado de las primarias, distrito por distrito, y definir la estrategia de campaña. No hay que perder de vista el “operativo massismo sin Massa” y la posibilidad de algún “acuerdo pragmático”, aunque no un pacto electoral.

Quizá quien la tiene más enredada sea el candidato presidencial por UNA, que busca a toda costa evitar la fuga de sus votos hacia el sciolismo o el macrismo, tras haber quedado en tercer lugar, y le será clave retener los sufragios de De la Sota. Si bien UNA reunió el 20,6 por ciento de los sufragios, quedando a 10 puntos de Cambiemos, los votos reales de Massa alcanzaron el 14,23 por ciento.

Por el momento, los sufragios del ex intendente de Tigre parecen ser pocos para quebrar el escenario de polarización que el frente Cambiemos pretende instalar, no sólo en función de los 24,28 que cosechó Macri sino en base de los 30 puntos que obtuvo esa fuerza de la mano de la UCR y de la Coalición Cívica.

Pero él no pierde las esperanzas. “Es el momento de dialogar, de plantear una agenda programática con los referentes de la oposición. Hace unos días se lo comenté a Stolbizer (sacó el 3,51% de los votos), y lo hablaría con Macri”, dijo.

La estrategia nuevamente será crecer a costa de otro. ¿Cómo? Massa volverá a la carga con temas sensibles como la inseguridad, la inflación y el 82% para los jubilados, entre otros. El tigrense entiende que ese discurso le permitirá sumar sufragios, sobre todo de peronistas en el Conurbano.

Está claro que de cara a octubre, la gran batalla para el massismo estará en la Provincia, con la intención de recuperar su poderío en el territorio y complicar al FpV y también a Cambiemos. El desafío: cuidar los votos que cosechó de cara a la elección general del próximo 25 de octubre.