Mundo

Viernes 10 de julio de 2015

“Reclusión no es exclusión”, dijo el Papa Francisco en la cárcel más peligrosa de Bolivia

El Sumo Pontífice visitó el "pueblo prisión" de Palmasola, en el que viven cinco mil reclusos, incluidos mujeres y chicos.

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“No podía dejar Bolivia sin venir a verlos”, inició el Papa su discurso en el cárcel de Palmasola, donde se encuentran recluidos hombres, mujeres y menores, con sus familias, en una especie de “ciudad prisión”.

El Sumo Pontífice recalcó que “reclusión no es lo mismo que exclusión”.

Una hora fue lo que Francisco estuvo en las afueras de Santa Cruz, a unos 540 kilómetros de La Paz, en el conocido “Centro de Rehabilitación de Palmasola”.

El penal conocido como “Pueblo Prisión” tiene a los reclusos en diferentes clases: por un lado, los más ricos tienen celdas de lujo, como un hotel cinco estrellas, los que menos tienen duermen en celdas pequeñas y los más pobres lo hacen al aire libre.

Quienes viven a la interperie es porque los reclusos sin recursos monetarios no le pueden pagar a los líderes de la cárcel, en la que en agosto de 2013 murieron 34 presos y un niño de dos años en una pelea en el sector PC3, donde tiene a los presidiarios más peligrosos.

El penal fue construido a fines de los 70 para albergar a unos 600 reclusos, pero hoy cobija a unos 4.800 en situación de hacinamiento.

Palmasola tiene además de PC3, el PC-4, el más grande de la prisión: Es como un pequeño pueblo con ropa colgada entrelazándose con cables de luz, construcciones destartaladas, quioscos y una cafetería con una estatua de Jesús.

Hay un pabellón de mujeres y los niños pueden vivir con sus padres encarcelados, junto a violentos presos, que evitan con un soborno a los funcionarios de la prisión.