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Viernes 18 de septiembre de 2015

Racing se lo dio vuelta a San Lorenzo y es semifinalista de la Copa Argentina

Con goles de Aued y Bou, de penal, ambos en el complemento, el equipo de Cocca derrotó 2 a 1 al de Bauza por los cuartos de final del certamen.

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Racing Club venció por 2 a 1 a San Lorenzo, dando vuelta en el último minuto un marcador que le era desfavorable al cabo del primer tiempo de este partido correspondiente a los cuartos de final de la Copa Argentina que se jugó esta noche en el estadio Ciudad de La Plata ante una nutrida concurrencia de ambas parcialidades.

El partido se jugó como lo que era, un verdadero clásico de rancia prosapia en el fútbol argentino, con la cabeza de los dos equipos puesta en la próxima Copa Libertadores, instancia a la que el ganador podía ascender ganando los dos juegos que faltan para cerrar el certamen.

Claro que también venían cargados ambos equipos con sus respectivas derrotas en los clásicos del pasado fin de semana por el torneo local, cuando San Lorenzo cayó por 1 a 0 en cancha de Huracán y Racing 3 a 0 en la de Independiente.

Pero además, y por si todo esto fuera poco, ambos conjuntos volverán a enfrentarse el domingo venidero por el campeonato Julio Humberto Grondona en el que el “Ciclón” se sitúa a dos unidades del líder Boca Juniors en un expectante segundo puesto y la “Academia” está cuarta a nueve.

Por eso Racing, después de unos minutos de “tanteo” se lanzó en pos de la victoria con una propuesta ofensiva que tratara de dejar en claro que esa diferencia con los “xeneizes”, más allá de que lo mantiene dentro de los clasificados a la Liguilla Prelibertadores, tiene un camino más corto para llegar a ese mismo objetivo y lo es justamente esta Copa Argentina.

San Lorenzo, que en cambio se está clasificando directamente como uno de los dos primeros del campeonato local, más allá de esto necesitaba “recuperar juego”, aunque con la aceptada complicación que pregonó en la semana el técnico Edgardo Bauza: “estamos llegando al final solamente con la reserva del tanque”.

Sin embargo esta última apreciación no se notó en el primer tiempo, donde ese atisbo
de superioridad racinguista empezó a diluirse conforme San Lorenzo comenzó a manejar el balón tal como quería el “Patón”.

Es que para lograrlo el entrenador azulgrana volvió a jugar con un solo delantero (Martín Cauteruccio) y dos enganches, el reaparecido Fernando Elizari y Martín Rolle, todos respaldados por un doble cinco no habitual como el conformado por Néstor Ortigoza y Enzo Kalinski.

Y esto terminó dándole sus frutos al “Cuervo” en esos 45 primeros minutos cuando la precisa pegada de Ortigoza desde unos 25 metros aterrizó en el pecho de Cauteruccio, que después de efectuar un control orientado definió de aire con un derechazo cruzado.

Con la necesidad a cuestas Racing volvió por sus fueros en el segundo período, nuevamente de la mano del paraguayo Oscar Romero, bien secundado por un Ricardo Noir que se había mostrado más errático en la etapa inicial y mejoró mucho en el ida y vuelta en esta parte final.

Con ellos y la firmeza en el desdoblamiento de marca y control de Francisco Cerro y Luciano Aued el segundo tiempo fue todo de Racing y por eso cuando apenas pasada la media hora llegó la paridad en los pies de este último (su zurdazo se desvió en Mauro Cetto) la justicia empezó a hacerse presente en La Plata.

Pero Racing no se conformó con la cercanía de los penales, sino que intentó llegar a la victoria antes de los 90 minutos, y por el solo hecho de quererlo en esta oportunidad tuvo su premio.

Y este llegó desde los 12 pasos, aunque no por un desempate tan habitual en la mayoría de los cotejos de esta Copa Argentina, sino porque Cetto “camiseteó” al ingresado Mariano Pavone (reemplazó en el segundo tiempo a Diego Milito) dentro del área y Diego Abal sancionó el penal que Gustavo Bou transformó en victoria ejecutando a la izquierda de Sebastián Torrico y concretando un tanto que buscó sin éxito durante toda la noche.

Festejó entonces Racing con su gente en La Plata, mientras que San Lorenzo se consoló con el aplauso de la suya, que comprendió las palabras de su técnico en la semana, porque esta noche se quedó sin nafta.