Sociedad

Miércoles 18 de noviembre de 2015

La historia del “Monstruo de Santa María”: abusó durante 15 años de sus hijas

Se trata de un hombre de 62 años que la semana pasada fue condenado a 24 años de prisión en Catamarca. Sus dos hijas, de 21 y 24 años se animaron a hablar casi 20 años después. El hombre las obligó a abortar 13 veces.

Compartir en

“El Monstruo de Santa María”. Así lo apodan desde el año pasado a G.P. Un hombre de 62 años que fue condenado la semana pasada a 24 años de prisión por abusar durante más de 15 años de sus dos hijas.

Las dos se animaron a contar lo que habían vivido el año pasado, pero los aberrantes hechos comenzaron en 1995, cuando la más grande tenía apenas siete años. Tras la condena, el hombre admitió haber sido el autor de los abusos.

El hecho ocurrió en la localidad de Santa María en la provincia de Catamarca. La familia se dedicaba a la cría de llamas en una finca muy humilde. Desde 1995, el hombre comenzó a violar a su hija más grande, que en ese entonces tenía siete años. Para que no hablara, la amenazaba diciéndole que iba a matar a su mamá.

Así estuvo hasta el 2002, cuando la joven queda embarazada por primera vez. Según relataron las víctimas, en ese momento el hombre comenzó a maltratarla, a darle poco y nada de comer y mucho trabajo forzoso. Quería que abortara al hijo que llevaba en su vientre. Al octavo mes, en medio del trabajo de parto, el hombre la golpea, la cuelga de los pies y la tira sobre la cama. El bebé vivió apenas unos días.

La joven y su hermana pasaron por cientos de situaciones similares. El monstruo consiguió varias pastillas abortivas que le proveía un agente sanitario para darle a las menores. Ambas abortaron más de seis veces, pero la más cruel fue la de la hija más grande, cuando ya estaba de cinco meses y el hombre le quitó “el feto de a pedazos para luego tirárselo a los perros”, según declararon las víctimas.

Durante el juicio que terminó condenándolo a 24 años de prisión, el hombre sólo se limitó a admitir lo sucedido tal como se lo relataron los jueces. No quiso responder preguntas, pero pidió perdón a sus hijas, su familia y a la sociedad.