Sociedad

Miércoles 05 de agosto de 2015

La ballena que apareció en Buenos Aires sigue en Puerto Madero y con riesgo de vida

La sudestada de anoche complicó los trabajos de Prefectura y especialistas para guiar al cetáceo hacia aguas abiertas. El animal está delicado y estresado. No descartan que se haya desviado al Puerto para morir.

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La sudestada de anoche complicó los trabajos de Prefectura y especialistas para guiar y salvar a la ballena que apareció el lunes en Puerto Madero. El cetáceo logró salir ayer –con ayuda de las embarcaciones- del dique 4 en el que estaba encerrado y se movió hacia la Terminal Internacional de cargas de la Dársena A, a unos 400 metros de la puerta de salida a aguas abiertas, informó Prefectura Naval.

Si bien los especialistas en la especie advierten que el animal está “delicado” y “estresado”, confían en que logrará volver al mar para emprender camino a Brasil, donde las ballenas suelen migrar en esta época del año para reproducirse. En tanto, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) pronosticó posibles lluvias y tormentas para esta noche, por lo que los rescatistas se apuran en orientar a la ballena hacia el Atlántico.

Pablo Fiaramonti, especialista en avistamiento de ballenas y presidente de la Asociación de Guías Balleneros, explicó que muchas veces las ballenas están enfermas y se desvían porque buscan un lugar para morir. Si bien reconoció que hacer pronósticos sin ver al animal es especulación, habló por su experiencia con decenas de cetáceos en Puerto Madryn.

“Cuando las ballenas se desvían, generalmente es porque buscan morir. Me parece genial que se esté haciendo lo posible por guiarla, pero creo que ese animal va a morir. No quiero ser pesimista pero, por lo que vi en fotos, su estado de salud es delicado. Nosotros desconocemos si ya no estaba enferma (cáncer, problemas cerebrales, entre otros) y solo buscó alejarse para fallecer. Las ballenas no se pierden así porque sí”, precisó.

Respecto a la falta de alimentación y contaminación del río, sostuvo que como mucho podrá sobrevivir una semana, más que nada porque no es un animal de agua dulce y eso le suma problemas. “El agua está contaminada y hay mucho tránsito de barcos”, detalló. “En un principio, la gente estaba preocupada por darle de comer. Si el animal llegó al Puerto sano, puede tener reservas de grasa para cuatro meses. Además con el estrés, le tiren lo que le tiren al agua, no va a tener intención alguna de alimentarse”, explicó.

Fiaramonti insistió en no ser pesimista pero sí realista ya que el pronóstico del animal es “malo”, pero se “hace lo que se puede”. Arrearla -dijo- es más riesgoso para su vida porque son muy sensibles de la piel y cualquier procedimiento de ese tipo la lastimaría. “Lo mejor es orientarla con embarcaciones. Arrearla es riesgoso también para quienes lo hacen”, coincidió.

A su vez, disparó: “Mi intuición me dice que es posible que se muera. Acá lo vemos muy seguido. Si vuelve a aguas abiertas, es poco probable que encuentra a su manada. Son de vivir solitarias. Si tiene menos de un año, necesita a su mamá. Si fuera bebé, es poco probable que la madre lo haya dejado solo. Por lo poco que vi, interpreto que tendrá dos años”, agregó

El especialista intentó ser claro en que “están las mejores intenciones por ayudar a la ballena, pero no hay que descartar que puede estar enferma y buscando donde morir”.”Cuatroscientos metros debería haberlos hecho sola ahora que no está en el dique 4, sino en un área más abierta y de mayor profundidad”, dijo aunque -aclaró- son solo hipótesis que se hacen conociendo a la especie.

Por su parte, personal de la Secretaria de Ambiente, de Prefectura y expertos de la fundación Cethus intentan desde ayer acompañar a la ballena jorobada en su salida a río abierto, aunque el cetáceo permanece en las inmediaciones de la Terminal de Carga 4 del puerto, en la zona costera de Comodoro Py, detrás del edificio de la Armada, informó la Secretaría de Ambiente en un comunicado. La ballena había logrado ayer llegar a la dársena norte, orientada por el equipo que trabajaba desde dos embarcaciones y dos motos de agua.

Se trata de un ejemplar juvenil que tiene entre uno y dos años, mide unos seis metros y está desnutrido y lastimado, ya que al ser un cetáceo de agua salada no puede alimentarse en el río. Además, el agua dulce anula su visión y le lastima la piel, indicó Ambiente.

El objetivo del operativo es “conducirla en su salida al río para que llegue al mar. En esta tarea, el tiempo apremia porque el animal sufre el agua dulce que deteriora su piel y sus ojos además de que carece de alimento”, advirtieron desde la Secretaría.

Los especialistas estiman que se separó del grupo con el que migraba desde la zona Antártica, donde se alimentan en verano, hacia las aguas de Brasil, donde la especie se reproduce. La ballena jorobada migra en otoño y puede recorrer hasta 8.000 kilómetros hacia el Archipiélago de Abrohlos, uno de los lugares de reproducción.

Los técnicos y efectivos que trabajan en el lugar calculan que le llevaría toda la noche llegar al mar, dado que es una especie que en buenas condiciones nada a unos 30 kilómetros por hora. En el hemisferio sur, su principal alimento es el krill, aunque también pueden alimentarse de plancton y pequeños peces que forman cardúmenes.

Se estima que la ballena jorobada vive entre 50 y 70 años y alcanza su madurez sexual entre los cuatro y los siete años, cuando supera los 12 metros de longitud. Los profesionales a cargo del operativo consultaron a ambientalistas de Mundo Marino y de diversas ONG, quienes coincidieron en que los protocolos para estos casos son los que se han seguido en el operativo: proteger al animal y acompañarlo para que por sus propios medios nade hacia el mar, aseguró la Secretaría de Ambiente en un comunicado.

No obstante, algunos especialistas defendieron la idea de que la ballena sea arreada cuanto antes ya que su vida está en riesgo. Gabriela Bellazzi, de la red de Varamiento de Ballenas de Puerto Madryn, mostró su preocupación por el estado de salud del animal e insistió en la posibilidad de arrearla: “Es un animal que nació el año pasado porque fue recientemente destetado. Se desorientó y se metió en el río. Está muy flaco. Cuanto más tiempo pase en el río, peor será su pronóstico porque necesita comer y eso solo puede hacerlo en el océano. Es preferible arrearlo a que se siga estresando y deshidratando en el río por falta de alimento”, advirtió.