Mundo

Jueves 07 de mayo de 2015

En un clima de normalidad, los británicos protagonizan unas disputadas elecciones generales

Más de 40 millones de británicos empezaron hoy a votar hoy en unos comicios marcados por la incertidumbre.

Compartir en

Los cerca de 40.000 colegios electorales abrieron sus puertas a las 7 hora local (las 3 de Argentina) dando el puntapié inicial a una larga jornada electoral que concluirá a las 22 (18 de Argentina), cuando se conocerán las primeras proyecciones de voto.

Sin embargo, debido al complejo sistema electoral británico (por circunscripciones y no proporcional), los primeros resultados oficiales pueden demorarse hasta primera hora de la madrugada.

El premier y líder del Partido Conservador, David Cameron, de 48 años y que aspira a la reelección, sufragó en su circunscripción electoral de Witney, en el condado inglés de Oxfordshire, acompañado de su esposa Samantha.

Cameron pidió el apoyo de los británicos para “evitar que Ed Miliband y el SNP (partido nacionalista escocés) lleguen al poder y destruyan nuestra economía” y para lograr “un gobierno fuerte y estable para el Reino Unido”, en declaraciones reproducidas por la agencia de noticias EFE.

Su principal contrincante, el líder del Partido Laborista, Ed Miliband, de 45 años, votó a primera hora de la mañana en su circunscripción en Doncaster North, en el norte de Inglaterra, acompañado por su esposa Justine Thornton.

Miliband, de 45 años, no habló con los periodistas que lo esperaban a la puerta de su colegio electoral, pero poco antes pidió el apoyo para su partido en un mensaje en Twitter, donde destacó la necesidad de “votar por un gobierno laborista que luchará y defenderá a los trabajadores, y dará prioridad al sistema sanitario (NHS) y a su familia”.

Nick Clegg, líder del Partido Liberal Demócrata, en esta legislatura en la coalición de gobierno, de 48 años, votó a media mañana en su circunscripción de Sheffield, en el centro de Inglaterra, acompañado por su esposa, la española Miriam González.

El referente más madrugador fue Nigel Farage, de 51 años, del Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP), el primero en acudir a votar en Ramsgate, en la circunscripción electoral de South Thane (condado inglés de Kent) y lo hizo solo.

Farage tampoco hizo declaraciones, pero después de votar escribió en Twitter: “No puedo decir por qué partido he votado”, y acompañó el texto con una imagen sujetando una papeleta y con la etiqueta “VotaUKIP”.

El proceso eleccionario transcurre con normalidad y en total calma, informó el Dally Telegraph en su versión online, donde destaca que no se produjo “ningún incidente” en una jornada que es laborable en el Reino Unido.

Las últimas encuestas sobre intención de voto colocan a laboristas y conservadores prácticamente empatados en la intención de voto, con un apoyo cercano al 34 %, mientras que el eurófobo UKIP obtendría entre el 14 y el 12 % de los votos y los liberaldemócratas de Nick Clegg en torno a un 10 %.

El porcentaje de votos en el Reino Unido no se traduce automáticamente en diputados, ya que los escaños se contabilizan por circunscripciones, en las que gana escaño solo el candidato que obtiene más votos.

Si se confirman los pronósticos tan ajustados de las encuestas, cualquiera de los dos partidos que aspiran a gobernar el Reino Unido tendrá que buscar pactos con otras formaciones.

Estos comicios británicos son uno de los más peleados e inciertos en décadas, con conservadores y laboristas empatados en las encuestas, tras una campaña que giró mayormente en torno a la economía y a la relación del Reino Unido con Europa.

Cameron y Miliband aprovecharon hoy las últimas horas anteriores a la apertura de las mesas para visitar fábricas, escuelas, granjas y supermercados en diversas circunscripciones clave, en las que todavía hay escaños en juego.

Un triunfo del Partido Conservador de Cameron aumentaría los riesgos de que el Reino Unido abandone la UE, ya que el premier prometió celebrar un referéndum sobre este punto en 2017, algo que para los laboristas podría sumir al país en un periodo de inestabilidad con pérdidas de empleos e inversiones.

Miliband, por su parte, promete subir el salario mínimo, erradicar controles laborales abusivos y elevar el subsidio de desempleo, medidas que según Cameron, empresarios e inversores afectarán negativamente la economía, abrumada por un déficit fiscal de 90.000 millones de libras (120.000 millones de euros).

Sin expectativas de que conservadores o laboristas obtengan una mayoría por sí solos y con pequeños partidos en ascenso, también se espera que las elecciones reflejen el declive del tradicional bipartidismo británico y el incipiente surgimiento de un sistema multipartidario más parecido a los de Europa continental.