Mundo

Miércoles 03 de junio de 2015

En Japón evalúan ponerle agua potable e inodoros a los ascensores de todos los edificios

Es para estar preparados en caso de que se produzca una parada de emergencia por terremoto, según la propuesta que estudia el Ministerio nipón de Transporte e Infraestructura.

Compartir en

La medida fue planteada durante una reunión urgente celebrada después del terremoto de 8,1 grados Richter que el pasado sábado golpeó casi todo Japón y detuvo unos 19.000 ascensores de la capital y las prefecturas cercanas, confirmó hoy a Efe un portavoz del Ministerio.

En la reunión estuvieron presentes representantes del Ministerio, los servicios de bomberos y emergencias, el Gobierno de Tokio y la asociación niponas de fabricantes de ascensores, detalló el diario Nikkei.

Un portavoz del Ministerio confirmó a Efe que la propuesta había sido planteada, pero que no hay una decisión tomada al respecto.

También se estudia la creación de planes de emergencia por las compañías de mantenimiento de edificios para garantizar una evacuación rápida, después de que residentes de los pisos superiores de los grandes bloques de apartamentos encontraran dificultades a la hora de salir con los ascensores fuera de servicio.

En Tokio, más de 100 personas se quedaron atrapadas en el museo Mori, que se sitúa en la planta 53 de la torre Roppongi Hill, y tuvieron que esperar más de dos horas hasta poder abandonar el edificio.

El fuerte seísmo del sábado, el mayor registrado en Japón desde el gran terremoto de 2011, tuvo su hipocentro a 682 kilómetros de profundidad en las islas Ogasawara, pertenecientes a la prefectura de Tokio aunque situadas a más de 1.000 kilómetros al sur de la capital nipona.

El temblor dejó sin luz a 600 viviendas en Tokio y en Saitama, e interrumpió el servicio en varías líneas de tren locales y de alta velocidad, así como el metro del área metropolitana.

Más de 10 personas resultaron herida, aunque a pesar de la fuerza del seísmo no se derrumbó ningún edificio, informaron las autoridades niponas.

Japón se asienta sobre el llamado anillo de fuego, una de las zonas sísmicas más activas del mundo, y sufre terremotos con relativa frecuencia por lo que las infraestructuras están especialmente diseñadas para aguantar los temblores.