Mundo

Martes 12 de mayo de 2015

El presidente de Francia, Francois Hollande, se reunió hoy con el líder cubano Fidel Castro

El encuentro se dió como cierre de una histórica visita al más alto nivel con la que Francia ha tomado la delantera en el acercamiento europeo a la Cuba del deshielo con EE.UU.

Compartir en

Si el presidente social demócrata Francois Hollande tuvo un sueño en su juventud setentista , fue conocer al Comandante cubano Fidel Castro. En la primera visita de un presidente francés a Cuba desde 1974, Hollande se encontró ayer con Fidel y Raúl Castro, los hermanos que han conducido con mano de hierro la revolución cubana, cuando la isla comienza su apertura económica al mundo y se debate entre seguir el modelo vietnamita o el chino.

El protocolo cubano es aun mas rígido y cerrado que el francés. Nadie supo que el presidente Hollande se entrevistaría con el Comandante Fidel Castro hasta 15 minutos antes del encuentro. Todo dependía del estado de salud de Fidel y cómo se encontraba ese día.

En su villa de La Habana, Fidel recibió a Hollande con su camisa a cuadros y su campera deportiva , junto a su mujer y sus dos hijos. Hablaron durante 50 minutos. El viejo revolucionario le confió al presidente Hollande un secreto de estado: sus problemas de articulaciones y sus dolores de espalda.

No hubo grandes discusiones políticas: Fidel habló del clima, de la Cumbre climática del mes de diciembre próximo en París, no se enervó contra Estados Unidos, y se mostró sumamente informado. Despues se refirió a un agrónomo frances Andre Voisin, que está enterrado en la isla, pero es un desconocido en Francia.

“Yo lo encontré informado, muy alerta y al mismo tiempo, él se informa por internet”, contó Hollande, francamente encantado. Internet es un caro privilegio en la isla para funcionarios, diplomáticos y periodistas pero restringido para el resto del pueblo cubano.

“Cuando uno está en la historia no hay necesidad de recordarla”, dijo Hollande. Las fotos de recuerdos estuvieron a cargo del hijo de Fidel.

Esta especial visita de Francois Hollande a Cuba, que preparó minuciosamente el canciller Laurent Fabius en una gira previa, estaba centralizada en el actual poder en Cuba y no en la nostalgia. Los intercambios entre Hollande y el presidente Raúl Castro fueron coordinados, positivos, con muchas risas, y ambos comenzaron a tutearse, una rareza en el protocolar jefe de Estado francés.

El levantamiento del embargo contra Cuba , que Hollande pidió públicamente, y la evolución de los cambios en la isla estuvieron en el tablero de las discusiones en el Palacio de la Revolución.

“Raúl Castro defiende una mutación guardando la identidad cubana”, dijo Hollande, que fue muy criticado en Francia por no abordar el tema de los prisioneros políticos en Cuba. Hollande optó por los mensajes en lenguaje subliminal en torno al tema de los derechos humanos. Al menos hay 700 detenidos por mes por cortos períodos en Cuba, según Amnesty Internacional.

“El embargo impide el desarrollo de Cuba. Pero no es posible de prohibir el movimiento de ideas”, dijo a los estudiantes cubanos en la universidad.

A la hora de las fotos, Raúl Castro cargó al presidente, que dudaba en sacarse una foto con el diputado comunista francés Andre Chassaigne “para evitar las interpretaciones”. “¿Tienes miedo de tomarte una foto con los comunistas?”, le preguntó Raúl Castro, con una carcajada. Finalmente Hollande cedió y dijo: “Es la unidad”, en alusión a la ruptura de su gobierno con la izquierda de la izquierda en Francia.

Cuando Francois Hollande se encontraba en Cuba, la Casa Blanca anunció que el presidente Barack Obama visitaría la isla próximamente.