Sociedad

Martes 15 de diciembre de 2015

El juicio por la tragedia de Once tendrá su veredicto el 29 de diciembre próximo

ASÍ LO INFORMÓ HOY EL TRIBUNAL ORAL FEDERAL NÚMERO 2, AL INICIO DE LA AUDIENCIA EN LA QUE ALGUNOS DE LOS IMPUTADOS EN ESTE PROCESO HACÍAN USO DEL DERECHO A PRONUNCIAR SUS ÚLTIMAS PALABRAS ANTES DE LA SENTENCIA.

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La información fue dada a conocer luego de más de veinte meses de debate.

El maquinista Marcos Córdoba aseguró que había hecho “todo lo posible por frenar el tren” y que él no tenía “la culpa” de que “el tren no haya frenado”.

Además, expresó su “solidaridad” con los familiares de las víctimas y sostuvo que su vida “cambió para siempre” luego del 22 de febrero del 2012, fecha en la que el tren “chapa 16” chocó contra la cabecera del andén 2 de la Estación de Once.

La audiencia en la Sala Amia de los tribunales federales de Comodoro Py 2002 es la penúltima del juicio a cargo de los jueces Jorge Tassara, Jorge Gorini y Rodrigo Giménez Uriburu y Ana D’Alessio e iniciado en marzo del año pasado para ventilar responsabilidades en el choque contra la estación terminal que el 22 de febrero del 2012 causó 51 muertos y 789 heridos.

Entre los imputados figuran el motorman de la formación siniestrada, Marcos Córdoba, y los ex secretarios de Transporte de la Nación, Juan Pablo Schiavi y Ricardo Jaime, así como el ex concesionario de la línea Sarmiento, Sergio Cirigliano y funcionarios y gerentes de Trenes de Buenos Aires.

En sus alegatos, dos de la querellas pidieron que se condene sólo al maquinista y se absuelva al resto de los acusados, mientras que las otras dos pidieron la absolución del maquinista y penas de hasta 15 años de prisión para los ex funcionarios y de 18 para el ex titular de Trenes de Buenos Aires (TBA).

También la fiscalía adjudicó la mayor responsabilidad por la tragedia en los funcionarios estatales, al pedir penas de 11 años de prisión para Jaime y de 10 años y diez meses para Schiavi, al igual que a Cirigliano, y de sólo de tres años y ocho meses (excarcelable) para el motorman, a quien sólo adjudicó un comportamiento “negligente”.