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Lunes 08 de junio de 2015

El G7 amenazó con endurecer las sanciones contra Rusia si el conflicto en Ucrania no se resuelve

Están dispuestas a endurecer las sanciones a Rusia si el conflicto en Ucrania no se resuelve, puntualizó hoy la canciller alemana Angela Merkel.

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“Si hiciera falta estamos dispuestos, aunque no lo queremos, a endurecer las sanciones” contra Rusia, advirtió Merkel, anfitriona de la cumbre en el palacio de Elmau, sur de Alemania, tras dos días de reuniones con su pares de Estados Unidos, Francia, Italia, Reino Unido, Japón y Canadá.

Por su parte, el presidente de Estados Unidos, Barak Obama, puntualizó que la situación en Ucrania está perjudicando política y económicamente a Rusia.

“Es importante ver que la economía rusa está debilitada”, señaló el mandatario aludiendo a la “profunda recesión” en Rusia, la caída de reservas, el aumento del desempleo o los problemas del rublo y de las compañías energéticas.

“En el G7 acordamos que, aunque seguiremos buscando una solución diplomática, las sanciones se mantendrán mientras Rusia siga violando sus compromisos del tratado de Minsk”, añadió Obama.

En un mensaje directo al presidente ruso, Vladimir Putin, la canciller alemana consideró que “el conflicto en Ucrania sólo puede resolverse de forma política, sobre todo usando como base el acuerdo de paz de Minsk”, y aseguró que el G7 trabajará de forma unánime para impulsar la aplicación del acuerdo, informó la agencia de noticias DPA.

Rusia fue excluida del G8 el año pasado tras la anexión de la península ucraniana de Crimea después de un plebiscito que apoyó masivamente la separación, por lo que el grupo se reúne desde entonces bajo el formato de G7.

En su conferencia de prensa de cierre de la cumbre, Merkel subrayó además que el G7 “condena unánimemente la anexión de Crimea” y prometió a Ucrania el apoyo del grupo.

“Apoyamos a Ucrania en el proceso de llevar adelante reformas económicas y en la lucha contra corrupción”, dijo la canciller, quien anunció que el representante del G7 en Kiev creará un grupo de apoyo para asistir al gobierno ucraniano en esos objetivos.

Como telón de fondo de la cumbre, tras meses de relativa calma, los combates entre tropas del gobierno y separatistas pro rusos se reactivaron la semana pasada en la región ucraniana de Donbas y dejaron varios muertos. Kiev y Moscú se culparon mutuamente de la violación del acuerdo de Minsk.

Antes de que la cumbre se iniciara, la canciller alemana estuvo reunida a solas con el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, en la localidad bávara de Krün, cercana a la frontera entre Alemania y Austria, dónde habían coincidido en mantener la presión sobre Rusia.

“Los dos líderes abordaron la actual crisis en Ucrania y acordaron que la duración de las sanciones debería vincularse claramente a la plena implementación de los acuerdos de Minsk y al respeto de la soberanía ucraniana”, informaron en tal sentido fuentes estadounidenses a la agencia de noticias EFE.

En septiembre pasado, Kiev, los separatistas ucranianos, Rusia y la Organización para la Seguridad y la Cooperación (OSCE) firmaron los llamados acuerdos de Minsk, en la capital bielorrusa, y establecieron una tregua. El cese el fuego fue ratificado en febrero pasado, sin embargo las agresiones continúan.

En otro adelanto de la posición de los países más industrializados del mundo en esta cumbre, el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, había asegurado a la cumbre que su “intención es que el G7 confirme su unidad sobre el régimen de sanciones”, que Washington y Europa imponen a Moscú hace ya varios meses.

En otro orden, el presidente francés, Francois Hollande, y la canciller alemana, acordaron que en la cumbre de cambio climático a realizarse en París se logre un acuerdo global y vinculante para reducir de forma radical las emisiones de CO2 y otros gases que provocan el calentamiento global.

En ese sentido, Merkel anunció la decisión de tomar medidas para que el calentamiento global no sobrepase los dos grados centígrados con respecto a los valores pre industriales.

La canciller alemana destacó que el G7 realizó un “claro reconocimiento” de que el objetivo de la comunidad internacional debe ser no superar este límite de calentamiento, que los científicos consideran como el tope aceptable para evitar graves consecuencias.

Esto implica que los miembros del G7, entre los más contaminantes, deberán reducir sensiblemente en las próximas décadas sus emisiones de los gases que, como el CO2, azuzan el calentamiento global.