Mundo

Martes 07 de julio de 2015

Crisis en Grecia: el gobierno de Tsipras extiende el corralito en medio de las negociaciones con la UE

Cuando venció el primer decreto sobre el control de capitales, el gobierno griego prolongó por dos días el cierre de la bolsa y los bancos y los límites en las extracciones.

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Grecia entró hoy en la primera prórroga del corralito impuesto hace nueve días. Los bancos y la bolsa seguirán cerrados al menos por dos días más y el límite de extracción en los cajeros sigue siendo de 60 euros, mientras el primer ministro griego, Alexis Tsipras, viaja a Bruselas para presentar una nueva propuesta ante la UE tras el triunfo del “no” a las medidas de austeridad en el referéndum del domingo.

Según el decreto ley publicado a medianoche en sustitución del que entró en vigor el lunes de la semana pasada, las restricciones serán las mismas en los próximos dos días.

Esto significa que, además de las limitaciones a la retirada de efectivo, se mantiene la prohibición de todas las transacciones de dinero al extranjero con excepción de los pagos para las importaciones de productos de primera necesidad.

Ilimitados, en cambio, continuarán siendo las transacciones electrónicas en el interior del país, así como los retiros en cajeros con tarjetas de bancos en el extranjero.

Entre hoy y mañana los jubilados que no tienen tarjeta de débito y hayan retirado la totalidad de 120 euros que se les permitió la semana pasada, no podrán retirar más dinero de alguna de las 1250 sucursales abiertas en todo el país con el cometido exclusivo de gestionar estos desembolsos. Los que no hayan retirado todavía los 120 euros, en cambio, podrán acudir a estas oficinas bancarias. Para todos aquellos que tengan una tarjeta de pago rige el máximo de 60 euros de retirada permitido para toda la población.

Este goteo de retiradas deja mella en el sistema bancario, que debería estar quedándose sin efectivo si se tiene en cuenta que entraron en el fin de semana con tan solo 1000 millones de euros disponibles para los depositantes, según reconoció la Unión Griega de Bancos el viernes último.

La situación puede hacerse más difícil desde que el Banco Central Europeo (BCE) -la única institución que mantiene con vida a la economía griega- decidió ayer mantener el techo de los créditos que pueden pedir los bancos en 89.000 millones de euros, pero con el agravante de que les pide más garantías, lo que podría llevar a las entidades financieras a pedir menos préstamos y asfixiar aun mas su liquidez.

El Gobierno confía en que si la cumbre de hoy en Bruselas envía algún mensaje positivo que apunte a la reapertura de las negociaciones entre Grecia y sus acreedores, el BCE podría volver a abrir el grifo de las inyecciones de liquidez, lo que evitaría el colapso definitivo de la banca.

El consejo de gobierno del BCE vuelve a deliberar mañana y, por ese motivo, el corralito solo se extendió hasta la medianoche de mañana.

Las arcas del Estado también se están quedando vacías y el país debe hacer frente en los próximos días a varios reembolsos, algunos de ellos a acreedores privados, pero sobre todo deberá pagar miles de millones de euros al BCE el 20 de julio.

Si Atenas no paga o no se halla un acuerdo, el BCE podría poner fin a su ayuda a los bancos griegos, impulsando al país hacia una salida de la zona euro, un terreno tan desconocido que ni siquiera los tratados europeos lo contemplan.