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Viernes 12 de junio de 2015

Arroyo Salgado pidió al Gobierno volver a replantear su custodia

La ex mujer de Alberto Nisman continúa sumergida en un mar de incertidumbre y paranoia. Se reunió con la ministra de Seguridad, Cecilia Rodríguez, para pedir modificaciones en sus custodios.

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En medio de momentos cruciales respecto de la investigación judicial en torno a la muerte de Alberto Nisman, la jueza federal Sandra Arroyo Salgado continúa sumergida en un mar de incertidumbre y paranoia que la tiene a muy mal traer. La principal perturbación de la ex mujer del fallecido fiscal es la misma desde hace meses: la custodia.

A mediados de la semana pasada, la jueza de San Isidro volvió a pedir modificaciones en la treintena de custodios que la vigilan a diario. Pero esta vez lo hizo frente a la ministra de Seguridad, Cecilia Rodríguez, en el mismísimo despacho de la funcionaria, en el último piso del edificio de Gelly y Obes al 2200, en el barrio porteño de Recoleta. La reunión, confirmada a Infobae por fuentes judiciales y policiales, había sido pedida por la magistrada, un pedido al que accedió la ministra.

La ex mujer de Nisman tiene esa cantidad de custodios a su disposición porque está a cargo de dos juzgados federales. Es la titular del N°1 y subrogante del N°2, al cual accedió luego de que renunciara Conrado Bergesio. Para este último, fue designada por la Cámara Federal de San Martín.

El planteo de Arroyo Salgado fue simple: le explicó a la ministra que no confía en los policías que la custodian y hasta le confió que le gustaría ser ella misma la que sugiera los nombres de los efectivos que vigilan sus movimientos y los de su pareja, los de sus hijas, su casa y su oficina. Y arremetió muy duro contra la figura del secretario de Seguridad, Sergio Berni, con quien hace rato que dejó de tratar. Berni quedó bajo la lupa, desde la muerte de Nisman, por su rol en el departamento del fiscal, aquella madrugada del lunes 19 enero.

Hace unas semanas la jueza y su entorno familiar contaba con, al menos, 28 efectivos a disposición: le habían aumentado el número en marzo. Justo por esos días, un extraño episodio alteró la armonía de la magistrada, después de que uno de esos efectivos quedara vinculado a un confuso altercado con un supuesto vecino del barrio de Acassuso, donde vive la ex mujer de Nisman, en la zona norte del Conurbano bonaerense. Si a Arroyo Salgado la invadía la paranoia, ese hecho terminó por brotarla. Hace varias semanas, la magistrada ya había hecho catarsis en el despacho de la jueza María Romilda Servini de Cubría.

Además del pedido a la ministra –que ahora deberá ser revisado por el juez Luis Rodríguez, que investiga una serie de amenazas vía mail a su colega y a su fallecido ex esposo–, Arroyo Salgado decidió también modificar su rutina.

Desde fines del mes pasado, pasa gran parte de sus días en el country Highland, en la localidad bonaerense de Pilar. Esta semana, los vecinos notaron incesantes trabajos en la casona familiar por parte de una renombrada empresa de seguridad privada que provee el servicio de monitoreo de alarmas y videoverificación.

Desde los días posteriores a la muerte del fiscal de la Unidad AMIA, la jueza se presentó como querellante en el expediente y planteó desde un primer momento que a su ex marido lo habían matado. Este portal publicó hoy que de acuerdo al informe que los peritos de la Policía le entregaron a la fiscal Viviana Fein, Nisman habría muerto “parado y de cara al espejo”. Las conclusiones apuntan al suicidio.